TIEMPO ATRÁS

Hola cuarto de Siglo!

Sí, sí, tal cual, acabo de cumplir 25 años. En realidad no es una cifra demasiado dramática pero he decidido convertirla en algo relevante.

 Me disculpo por mi anterior ausencia, no es que no tuviese nada de lo que hablar sino que la vuelta a casa ha sido un poco caótica. Tras dos meses por fin conseguí deshacer las cajas de la mudanza, inscribirme al gimnasio y a las asociaciones de antiguos alumnos, estoy al día en todas las páginas nacionales e internacionales de búsqueda de empleo y de paso he retomado hobbies. Evidentemente también he aprovechado para saludar a las amistades con agendas benévolas y cotillear sobre sus vidas y un poco las de los demás.
Se podría decir que la meta volante del cuarto de siglo ha llegado en relativo buen momento y por ello, he tomado la iniciativa de transformarlo en nuevo punto de partida. Los 25 años deberían sonar a toma de decisiones serias y bien fundadas, objetivos claros y asumibles, sentirse juez y parte de su propia vida, todo por hacer.
Pues bien, en un arrebato de autodeterminación y para empezar esta nueva era con potencia, he dispuesto:
 
  1. Cortarme el flequillo
  2.  Ponerme pendientes más  a menudo (los que me conoces valorarán el reto)
  3. Tomar decisiones sobre mi vida profesional

… si… así y a lo loco estos fueron los mejores propósitos que conseguí enumerar…

Así que, dispuesta a hacer de mí mi mejor personaje, a tomarme mi propia vida en serio: me tiré una hora delante del espejo para lograr un look despeinado, me subí a los tacones para pisar con potencia, me planté los consabidos pendientes y me lancé a la calle ¡una salida triunfal! ¡Era Carrie Bradshaw!
Cuando llegué a la floristería de la esquina recordé por qué las series americanas no se desarrollan en Bilbao. Caía una chaparrada como si  de la apertura de los cielos se tratara. En cien metros no quedaba una sola onda en el pelo y el airoso pisar recordaba al paso de la garza de la guardia suiza. Estoica y de ánimo inquebrantable, al igual que mis pendientes, continué mi camino el resto de la tarde.
De todo este absurdo, me inclino a pensar que hay algo bueno por extraer, la idea de hacer de mis 25 algo importante no puede ser tan mala. De mis objetivos iniciales he completado dos: me he cortado el flequillo y me esfuerzo por llevar pendientes. El tercero no tengo pinta de ir a resolverlo de forma inminente pero todo esto me ha aportado una reflexión adicional: mira por la ventana antes de salir a la calle.

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