AKELARRE

Un año después

Han pasado muchas cosas desde la última vez que me senté delante de un teclado a escribir.

Parece que fuera otra era cuando me acababan de regalar el libro de Malala y hacía
las maletas a Londres. Más tarde, una oferta de trabajo me trasladaba a Madrid donde vivo desde hace un año. Es la vez que más tiempo estoy en la misma casa en cuatro años. Supongo que en realidad un año no es nada, pero la verdad es que éste último ha sido particularmente convulso para mí. Con tantos días malos como buenos, finalmente parece que las cosas se van recomponiendo. Me niego a pensar que no puede ser mejor. Paso a paso, sin prisa, tampoco hay necesidad de acelerar las cosas. Llegados a este punto no sirve de nada saltarse capítulos.

Retomar el Blog me hace especial ilusión y razones técnicas me han empujado a una renovación total que también me parece buena idea, (se admiten sugerencias). Además, estas Navidades me han regalado otros libros sobre los que escribir y al fin y al cabo el mundo sigue siendo una fuente inagotable de  motivos para gritar y desvariar.

Durante mi ausencia: los políticos de este país, una vez más, dejan patente su mediocridad y no son capaces de formar gobierno que es para lo único para lo  que están ahí; Europa demuestra al mundo que la clave de éxito y el bienestar de nuestra sociedad es el egoísmo y la falta de vergüenza dejando a millones de refugiados en una situación en la que Dios quiera que no nos veamos nosotros mañana porque nos tirarán a todos al mar y con razón. En la otra punta Donald Trump amenaza con el apocalipsis y por si no fuera poco, los pantalones de campana vuelven a estar de moda. En cualquier caso nada de esto es preocupante en comparación con la final de la Champions, bueno, lo de los pantalones de campana sí.

Sobre las tendencias de primavera-verano, he de decir que hay una que me chifla: ¡¡las babuchas están de moda!! Hay un enano visionario en mí que ya sabía que este momento iba a llegar. Lo cierto es que las firmas están sacando unas versiones monísimas de las babuchas que poco o nada tienen que ver con las genuinas, soy muy fan de los tintes que te decoloran el pie y el olor a cabra, pero no me voy a poner extremista con esto. No es la primera vez que me pasa; cuando Balenciaga puso de moda los palestinos, no eran lo mismo los que sacaba en pasarela que los del Casco Viejo de Bilbao. Tampoco lo era los pantalones anchos tipo chico, que comprarse directamente los pantalones de chico. Me gusta lo del ir al origen o al extremo de las cosas aunque reconozco que a veces se me va de las manos.

Pues con esto arranca el Akelarre 2.0; espero que me deis una segunda oportunidad e intentaré ser más constante y duradera que la vez pasada, vengo con los deberes hechos y los errores aprendidos deseando entretener a quien me quiera leer.

                Hasta pronto.

Un poquito de buenrollismo para empezar:

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.