AKELARRE

Mi búsqueda de la felicidad

Probablemente haya tantas respuestas a esta pregunta como personas pisen la tierra, y es que por más que a lo largo de la historiase haya investigado, publicado  y disertado sobre ello, nadie ha encontrado una fórmula válida para todo el mundo.

A lo largo de la historia, desde Aristóteles hasta el Dalai Lama, lafelicidad depende de una infinidad de factores, por ejemplo: para la Real Academia Española la felicidad es un estado y para el Budismo es el camino. Aristóteles dice que depende de uno mismo y el Dalai Lama que depende
del dominio de la mente. Séneca lo resume en no desear lo que no se tiene y Nietzsche en el poder.

En el primer mundo del S.XXI, centramos nuestras necesidades en salud, dinero y amor, y es que un trabajo estable, una hipoteca pagada y la ausencia de enfermedades pueden crear una sensación socialmente aceptada como felicidad, que probablemente se identifique más con la seguridad. Esta misma encuesta en el 75% del otro mundo obtendría respuestas distintas como: el fin de las guerras, vivir sin miedo, disponer de agua y techo o la libertad.

En esta época del año, con un 5.0 en salud, dinero y amor, la felicidad se limita a las cañas, las terrazas, los amigos, las playas y las fiestas de los pueblos. Nada mejor que hacer que los días de trabajo parezcan menos y los adornemos con un poco de deporte al aire libre y una caña antes de entrar en casa.IMG_3027

Y tal vez sea un topicazo más que manido y explotado hasta la saciedad en publicidad, pero, ¿y si es verdad? ¿Y si la felicidad es una mezcla de todas esas cosas?, de pararse al menos diez minutos al día y ser consciente de uno mismo, de dominar nuestra mente, de tener deseos factibles y de disfrutar el camino que nos lleva hasta nuestras metas. Conectar con uno mismo lo llaman, asumir que mi vida es aquí y ahora, y que si no me gusta hago lo posible por cambiarlo. Dicen que la vida es demasiado corta  para tomársela en serio. Tal vez sea cierto.

Las vacaciones de verano me parecen el momento idóneo para ponerlo en práctica, no sé si alcanzaré Sangri-Là, pero seguro que gano más de lo que pierdo.

En mi búsqueda de la felicidad, empezaré por aprovechar las mañanas; ese instante del día en el que aún no ha comenzado a calentar el sol hasta fundir los adoquines, para dedicar 10 minutos a pensar, o no pensar; para respirar. Buscaré unas metas que realmente de ilusionen y lucharé por ellas. Intentaré relativizar los dramas de la vida cotidiana, seguro que si lo pienso bien no son tan dramáticos.

Creo que la idea que tengo de felicidad se parce bastante a la calma y el control, pero este es un mundo en movimiento y mi objetivo es mantener el equilibrio mientras todo cambia; ser malabarista. ¡Os contaré mis avances!

1 comentario en “Mi búsqueda de la felicidad”

  1. Luchando por algo que valga la pena o por alguien a quien podemos ayudar, cambiando el mundo. En mitad del esfuerzo, los obstáculos, las dificultades por conseguirlo nos damos cuenta que realmente nos sentimos felices porque nuestra vida tiene un sentido.

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